En un escenario donde la resistencia bacteriana amenaza con convertirse en la principal causa de muerte global para mediados de siglo, superando incluso al cáncer, la ciencia argentina logró un paso fundamental en la investigación de alternativas de tratamientos. Especialistas del CONICET y la Universidad Nacional de Hurlingham (UNAHUR) desarrollaron una estrategia terapéutica que utiliza el cannabidiol (CBD) para quebrar las defensas de patógenos que ya no responden a los fármacos convencionales.
El estudio, publicado en la revista Pharmaceutics, demuestra mediante ensayos in vitro que este compuesto derivado de la planta Cannabis sativa actúa de forma sinérgica con la colistina, un antibiótico considerado la “última línea de defensa” en los hospitales.
La sinergia contra las “superbacterias”
El problema central radica en las bacterias gramnegativas, microorganismos con una pared celular extremadamente difícil de penetrar que causan infecciones graves en pulmones, sangre y vías urinarias. Bacterias como Escherichia coli y Klebsiella pneumoniae han desarrollado tal resistencia que incluso la colistina está perdiendo eficacia.
Sin embargo, el equipo liderado por el biotecnólogo Paulo Maffía comprobó que la unión de ambas moléculas es letal para estas cepas:
- Actividad multiplicada: La combinación logró eliminar bacterias que eran resistentes a cada agente por separado.
- Ataque a los “biofilms”: Se verificó una potente acción bactericida contra las capas protectoras (biofilms) que generan estas bacterias para adherirse a superficies y tejidos.
- Mecanismo de acción: Mediante resonancia magnética nuclear, se determinó que el CBD y el antibiótico interactúan fuertemente, creando un nuevo modo de ataque al patógeno.
Menor toxicidad y mayor seguridad
Uno de los mayores beneficios de este hallazgo es la posibilidad de reducir las dosis de antibióticos. La colistina es conocida por su alta toxicidad, pudiendo causar daños renales y neurológicos severos que obligan a interrumpir tratamientos. Al combinarla con CBD, se requiere menos cantidad de fármaco para obtener el mismo resultado, minimizando así los efectos secundarios en el paciente.
El camino hacia la clínica
Si bien los resultados son prometedores, el investigador Paulo Maffía advirtió que el enfoque todavía debe superar ensayos preclínicos y clínicos antes de ser aprobado por agencias como la ANMAT o la FDA. No obstante, el avance posiciona al CBD, un compuesto ya aprobado para epilepsia y cosmética, como una herramienta de vanguardia en la fitoterapia aplicada a la microbiología.
Del trabajo participaron investigadores de la UNAHUR, el Instituto Malbrán, la Fundación Instituto Leloir y el Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Buenos Aires (IIBBA).






