En el marco de un encuentro del Consejo Consultivo para el Desarrollo Regional, el presidente de AUBASA, José Arteaga, expuso la hoja de ruta de infraestructura vial que transformará los accesos a la capital bonaerense en los próximos meses. Con el camping del SOSBA en Ensenada como escenario, el funcionario brindó precisiones ante referentes pymes, académicos y vecinos sobre una inversión que busca saldar deudas históricas de conectividad.

Bajo la premisa de que “cada peso que se cobra en peaje va a obras viales”, Arteaga detalló el Plan Estratégico de Obras, destacando que el objetivo central es dinamizar la producción y el crecimiento económico de la región Capital a través de una red vial moderna y eficiente.

El nuevo Distribuidor City Bell: una obra de ingeniería mayor

El proyecto más ambicioso se localiza en la zona norte platense. Con una inversión estimada de 20,4 millones de dólares y un plazo de ejecución de 18 meses, el Distribuidor City Bell promete reconfigurar el flujo vehicular. Los trabajos técnicos informados por la empresa son de gran escala e incluyen:

  • Construcción de un conector a distinto nivel en el empalme con la Autopista.
  • Viaductos sobre el Arroyo Carnaval, el Arroyo Martín y las vías de la Línea Roca.
  • Una calzada bidireccional con banquinas y un distribuidor adicional en el Camino Centenario.
  • Movimiento de 156.800 m³ de terraplenes y la colocación de 67.000 m² de pavimentos asfálticos.

Puesta en valor de Diagonal 74

En paralelo, AUBASA iniciará en el corto plazo la rehabilitación integral del Distribuidor Diagonal 74, principal arteria de ingreso y egreso de la Autopista Buenos Aires – La Plata. Esta obra, presupuestada en 2 millones de dólares, demandará cuatro meses de tareas intensivas.

Según las estimaciones de la firma, esta intervención beneficiará directamente a 533.175 usuarios. Para su ejecución, se emplearán materiales de alta resistencia, entre ellos 1.100 toneladas de acero estructural y 122 vigas premoldeadas, con el fin de garantizar la seguridad vial en un corredor que se encontraba al límite de su capacidad operativa.

Estas dos intervenciones no funcionan de forma aislada, sino que responden a una lógica de complementariedad técnica: mientras una abre nuevas bocas de acceso para descomprimir el norte, la otra refuerza y moderniza los accesos ya consolidados, buscando armonizar el crecimiento urbano con la infraestructura disponible.