La crisis por el desabastecimiento de Gas Natural Comprimido (GNC) escaló de manera drástica en la región de La Plata, Berisso y Ensenada, transformando un problema logístico y económico en un serio conflicto de orden urbano, tránsito e inseguridad vial y delictiva. Las severas restricciones aplicadas por la distribuidora de gas Camuzzi golpean de lleno la actividad de los trabajadores del volante, quienes se ven obligados a paralizar sus jornadas laborales para pasar horas empantanados en extensas filas que ya alcanzan las siete cuadras de longitud en las pocas bocas de expendio operativas.
Frente a este escenario crítico, el Sindicato Unificado de Taxímetros de La Plata elevó un enérgico reclamo exigiendo la inmediata intervención de las autoridades de la Municipalidad de La Plata ante la total incertidumbre y la falta de respuestas oficiales. Dirigentes y choferes damnificados coincidieron en el devastador impacto que el desabastecimiento provoca sobre sus ingresos diarios. Según explicaron los trabajadores, todo el tiempo que se ven forzados a invertir recorriendo diferentes puntos geográficos de la ciudad para cazar una estación abierta o esperando en las colas, es tiempo neto que pierden de sumar viajes y recaudación en las calles.
El cuello de botella: solo cuatro estaciones operativas en la capital provincial
La raíz del colapso radica en un cambio de esquema en las restricciones aplicadas por Camuzzi. Si bien en un principio las suspensiones del suministro afectaban de forma exclusiva a aquellos establecimientos que contaban con contratos de tipo “interrumpible”, en las últimas jornadas la distribuidora extendió el recorte a las estaciones con contratos “firmes”, las cuales están recibiendo entre un 30% y un 50% menos del volumen de fluido habitual.
El mapa de expendio de la región expone un embudo insostenible:
- De las 45 estaciones totales de la zona, 39 poseen contratos interrumpibles y debieron interrumpir la venta de GNC por completo.
- Esto derivó en que el suministro dependa exclusivamente de las únicas seis estaciones con contratos firmes en toda la región: apenas cuatro en la ciudad de La Plata, una en Berisso y otra en Ensenada.
Esta drástica reducción de la oferta generó puntos de extrema congestión de tránsito. Las colas avanzan sobre carriles enteros de circulación lenta, bloqueando accesos a comercios, paradas de colectivos y frentes de barrios. Entre los focos más caóticos se destacan los alrededores de la avenida 137 y calle 38, donde opera una estación de YPF que vende gas bajo cupo, y la intersección de las avenidas 44 y 143, locación de una boca de la petrolera Shell que intenta no cortar del todo la venta al público.
Cupos insuficientes, inseguridad nocturna y éxodo a Berisso
La operatividad de las pocas estaciones abiertas se encuentra rígidamente racionada. Trascendió que una de las pocas bocas platenses habilitadas cuenta con un techo de venta de apenas 1.000 metros cúbicos diarios. Tomando en cuenta el promedio de consumo que demanda un taxi, remís o flete, esa cantidad alcanza para abastecer a un cupo de solo 75 vehículos por jornada.
A la vigilia de los choferes se sumó la preocupación por la seguridad en la vía pública. Los trabajadores del volante denunciaron que las extensas esperas durante la noche, combinadas con la baja iluminación en los alrededores de los surtidores, configuraron un escenario propicio para robos, arrebatos y situaciones de desprotección para quienes permanecen dentro o cerca de los rodados. Asimismo, la tensión y los roces entre automovilistas particulares y profesionales derivaron en discusiones y maniobras vehiculares de alto riesgo en esquinas ya saturadas.
Por otra parte, durante el fin de semana una estación de servicio ubicada en la vecina localidad de Berisso contó con un cupo mayor, estimado en los 3.000 metros cúbicos diarios. Esto motivó un masivo éxodo de choferes platenses que cruzaron el límite municipal para intentar reabastecerse, lo que desató fuertes cruces, rispideces y momentos de tensión con los taxistas y remiseros locales de Berisso por la disputa de la carga.
Sin fecha de normalización por la ola de frío
Desde la empresa Camuzzi confirmaron que el esquema de restricción y cortes del suministro de gas natural comprimido permanecerá vigente «hasta nuevo aviso». La firma distribuidora justificó la medida aclarando que la escasez no representa un fenómeno exclusivo de la región de La Plata, sino que se extiende de manera uniforme a gran parte de la provincia de Buenos Aires. El objetivo prioritario de las restricciones es resguardar la presión interna de los gasoductos para garantizar el pleno abastecimiento de los usuarios residenciales durante la actual ola de frío invernal.
Pese a la justificación macro de la compañía, propietarios y choferes de taxis locales insistieron en que La Plata es la única gran urbe de la provincia que experimenta este problema con la magnitud y el desorden actual. Debido a que los pronósticos meteorológicos anticipan la continuidad de las bajas temperaturas para las próximas semanas, las restricciones no serán levantadas en el corto plazo, lo que amenaza con paralizar de forma extendida los ingresos de miles de familias de trabajadores del transporte de la región.





