El Bono de Ejercicio Profesional (BEP) de La Plata, ese pago complementario que los médicos perciben por fuera de los aranceles de las obras sociales, sufrió un ajuste que eleva su tope máximo a $25.000. Esta cifra representa un incremento sustancial frente a los $15.000 establecidos a principios de año.
Esta actualización no es una medida impuesta por clínicas ni sanatorios, sino que surge de la decisión de los propios profesionales para enfrentar la inflación del sector. Cabe destacar que su implementación es exclusiva de las consultas particulares y no reviste carácter obligatorio, quedando supeditada al consentimiento previo entre el facultativo y su paciente.
Los motivos detrás del incremento
La explicación del sector médico sobre este “salto” en el valor del bono se centra en la insostenibilidad del esquema de financiamiento actual. Los profesionales argumentan que los aranceles que abonan las entidades financiadoras —obras sociales y prepagas— suelen llegar con retrasos y por debajo de la inflación, mientras que los costos fijos de un consultorio no dan tregua.
Dentro de esta estructura de costos, los médicos deben cubrir:
- Gastos operativos: Alquileres de locales, servicios públicos y personal administrativo.
- Insumos y tecnología: Mantenimiento de aparatología y compra de materiales descartables.
- Formación: El reconocimiento a la especialización y el tiempo de dedicación que cada consulta requiere.
Sin esta ayuda que representa el BEP, los profesionales advierten sobre el riesgo de una ruptura masiva de convenios, lo que dejaría a miles de pacientes en La Plata sin cobertura directa con sus médicos de confianza.
¿Qué es el BEP y cómo funciona el reintegro?
El Bono de Ejercicio Profesional nació hace años por iniciativa de sociedades científicas y colegios de médicos como una respuesta a la crisis arancelaria. Su objetivo es evitar que la calidad de la atención médica se degrade frente a los bajos honorarios.
En términos prácticos, el paciente realiza el pago en el consultorio y, dependiendo de las cláusulas de su plan de cobertura, puede solicitar un reintegro total o parcial ante su obra social o prepaga. Sin embargo, el hecho de que no todos los afiliados logren recuperar ese dinero sigue siendo un punto de fricción y malestar en las salas de espera de toda la región.
Este nuevo valor de $25.000 funciona como una señal de alerta sobre el deterioro del financiamiento en la salud privada, un problema que, aunque silencioso, impacta directamente en el bolsillo de los platenses en cada visita al médico.





