La Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) puso en marcha un ambicioso proyecto tecnológico: la creación de un vehículo de alta competición para participar en la Fórmula SAE, que tendrá lugar en Brasil en 2027. Esta iniciativa no solo busca la excelencia técnica, sino que se ha convertido en una plataforma de aprendizaje integral para alumnos de diversas disciplinas.
La Fórmula SAE es definida por sus organizadores como un certamen de formación en ingeniería donde se evalúa el desempeño de monoplazas tipo fórmula a través de pruebas estáticas y dinámicas en pista. George Faks, docente del Departamento de Ingeniería e Investigaciones Tecnológicas y director del proyecto, destaca que el desafío superó las expectativas iniciales de solo fabricar un coche.
Un equipo con múltiples talentos
Para afrontar las exigencias de la competencia, se conformó un grupo diverso compuesto por:
- 13 alumnos de Ingeniería Mecánica.
- 3 alumnos de Ingeniería Electrónica.
- 2 alumnos de Ingeniería Informática.
- 2 alumnos de Ingeniería Industrial.
Sin embargo, la complejidad de la gestión obligó a sumar áreas como la economía y la difusión. Rocío Sarate, estudiante de Comunicación Social, se integró para liderar la estrategia en redes sociales y la promoción, logrando una sinergia donde los ingenieros aprenden sobre comunicación y los comunicadores sobre el mundo motor.
El camino hacia la pista
La universidad ha decidido competir en la categoría eléctrica, una de las tres disponibles junto a la de combustión e híbrida. El cronograma de trabajo está dividido en hitos claros:
- Etapa actual: Construcción del chasis. El objetivo para febrero es tener una estructura funcional que pueda ser maniobrada manualmente.
- Segunda etapa: Desarrollo e integración del motor.
- Tercera etapa: Instalación de los sistemas eléctricos y electrónicos.
El prototipo deberá superar una rigurosa Verificación Técnica Vehicular (VTV) impuesta por un jurado internacional en 2026, antes de la presentación final en 2027. Además de la mecánica, se evaluará la capacidad del equipo para gestionar presupuestos y obtener patrocinadores, quienes ya colaboran con insumos que van desde bulonería hasta licencias de software de diseño.
La elección del piloto
Más allá del diseño y la gestión, el rendimiento en pista es determinante. El jurado someterá al vehículo a pruebas de aceleración, frenado, suspensión y autonomía. Para esta tarea, el equipo seleccionó a Sebastián Pulice, estudiante de Ingeniería Electrónica, como piloto oficial tras una serie de pruebas de selección realizadas en el kartódromo de la Ciudad de Buenos Aires.
Este proyecto representa un hito para la UNLaM, demostrando que la formación académica argentina puede integrar la tecnología de vanguardia con la gestión profesional de recursos en un entorno competitivo global.






