En un contexto donde la tecnología gana terreno en etapas cada vez más tempranas de la vida, la crianza en la era digital plantea interrogantes inéditos dentro de las dinámicas familiares. La encrucijada suele repetirse en miles de hogares: al intentar regular el tiempo de pantalla o posponer la entrega de un teléfono inteligente, los adultos se enfrentan al temor de que sus hijos queden excluidos de sus círculos sociales. Para dar respuesta a este dilema, un grupo independiente de madres, padres y tutores del partido de Avellaneda lanzó oficialmente la red ciudadana Compromiso Parental Avellaneda (también conocida como “Infancia Sin Pantallas en Avellaneda”).

Esta iniciativa comunitaria busca construir un espacio de acompañamiento mutuo entre vecinos de diversos barrios del municipio. El propósito central es orientar a las infancias hacia un vínculo saludable, reflexivo y equilibrado con el ecosistema tecnológico, evitando que la regulación del mundo virtual recaiga como un esfuerzo aislado de cada hogar.

La fuerza de los pactos colectivos

El pilar sobre el que se estructura la propuesta es la formulación de consensos grupales dentro de entornos cotidianos, tales como divisiones escolares, instituciones de enseñanza, clubes de barrio o vecindarios. Al coordinar criterios entre varias familias que comparten un mismo ámbito, se alivia sustancialmente la exigencia social que impacta tanto en los niños como en sus cuidadores.

Entre los lineamientos principales que promueve el colectivo se destacan:

  • Postergar la entrega de smartphones: Retrasar la llegada de teléfonos con acceso ilimitado a internet durante toda la etapa de la escuela primaria.
  • Preservar la primera infancia: Evitar el contacto temprano con dispositivos electrónicos en los primeros años de vida.
  • Límites en el ámbito escolar: Acordar la no portación de teléfonos inteligentes propios en los establecimientos de nivel primario.
  • Entornos seguros en el hogar: Fomentar el uso de pantallas en espacios compartidos de la vivienda y bajo la supervisión de adultos, cuidando momentos clave como las comidas, las horas de estudio y el sueño.
  • Calidad de contenidos y horarios: Establecer pautas precisas sobre la duración de uso y la calidad del material al que acceden los chicos, fijando también reglas para los videojuegos grupales.

Desde la agrupación remarcan la importancia del trabajo en equipo: “Sabemos que la tecnología es parte de nuestras vidas y que no se trata de demonizarla, pero también vemos cómo está desplazando momentos esenciales de la infancia como el juego al aire libre, la lectura, el deporte y la charla cara a cara. Regular esto en soledad cuesta muchísimo, pero cuando nos organizamos entre familias, nos damos cuenta de que no estamos solos y de que juntos podemos devolverles a los chicos una infancia más libre, tranquila y saludable”, expresaron a través de sus canales de comunicación.

El ejemplo adulto como eje de cambio

La propuesta de Compromiso Parental Avellaneda pone el foco en que la tutela en el entorno digital es una tarea netamente de la población adulta. En este marco, invitan a los mayores a examinar sus propios patrones de consumo tecnológico para desempeñarse como referentes positivos. La red incentiva la creación de pausas cotidianas de desconexión en el hogar para fortalecer el diálogo presencial y las actividades recreativas tradicionales.

La convocatoria se encuentra abierta a la participación de padres, docentes, autoridades educativas, profesionales de la salud y miembros de la comunidad que deseen adherir a estas pautas compartidas. Con el fin de coordinar las adhesiones y difundir el proyecto, el colectivo habilitó su plataforma digital oficial (compromisoparentalavellaneda.com.ar), desde donde es posible sumarse a la iniciativa y consultar los detalles del compromiso comunitario.