En un movimiento clave para combatir la creciente problemática de la ludopatía infantil, el Gobierno de la provincia de Buenos Aires oficializó una normativa que obliga a las plataformas de apuestas online a implementar controles de seguridad de alta tecnología. La disposición, impulsada por el Instituto Provincial de Lotería y Casinos, busca impedir que los adolescentes logren sortear los registros de identidad para apostar digitalmente.
El eje de la nueva regulación es la incorporación obligatoria de reconocimiento facial en tiempo real y sistemas de fe de vida. Con estas herramientas biométricas, el Estado bonaerense pretende asegurar que la persona que opera la aplicación sea efectivamente el titular de la cuenta y cumpla con la mayoría de edad, evitando así el uso de datos de terceros o la suplantación de identidad.
Foco en las plataformas autorizadas
La medida afecta de forma exclusiva a las siete empresas que actualmente poseen licencias oficiales y operan bajo el dominio “.bet” en el territorio provincial. Gonzalo Atanasof, presidente del organismo regulador, destacó la urgencia de estas acciones debido a que el acceso de menores se ha vuelto un conflicto social de magnitud. Al respecto, el funcionario fue tajante: “Tenemos que garantizar que quienes participan en estas plataformas sean mayores de 18 años”.
Plazos y sanciones para las empresas
El ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, detalló que las compañías de juego tienen un margen de 60 días para actualizar su infraestructura tecnológica y adaptarse a los nuevos estándares operativos. Durante este lapso, el Instituto de Lotería realizará un seguimiento estricto del proceso de adecuación.
Aquellas plataformas que no logren integrar los sistemas biométricos en el plazo estipulado se enfrentarán a severas consecuencias legales. La normativa prevé desde multas económicas hasta la sanción más drástica: la revocación definitiva de la licencia para funcionar en la provincia de Buenos Aires. Con este refuerzo, el Ejecutivo también busca marcar una línea divisoria clara entre el mercado regulado y el circuito de apuestas ilegales.




