La intendenta de Moreno, Mariel Fernández, volvió a hablar sobre sus ambiciones electorales y el crítico estado de situación en el conurbano. La jefa comunal no solo ratificó apoyo a la gestión de Axel Kicillof y su cercanía con Cristina Fernández de Kirchner, sino que se autoproclamó como una posible sucesora para la gestión provincial.
“Yo también puedo ser candidata a gobernadora de la provincia de Buenos Aires”, disparó Fernández, marcando la cancha frente a otros jefes comunales que ya recorren el territorio. Aunque subrayó su preferencia por el consenso, advirtió que una interna es un mecanismo “totalmente legítimo” si no se logra una síntesis que represente los intereses del espacio y la intención de voto necesaria para 2027.
Un diagnóstico social alarmante: “Hay gente rota”
Más allá de la rosca política, Fernández trazó un panorama sombrío sobre la realidad socioeconómica de Moreno. La intendenta alertó sobre un cambio cualitativo en la marginalidad: “Hay más personas en situación de calle. En Moreno eso era puntual, ahora hay más. Hay gente rota”, describió con crudeza.
La crisis golpea por partida doble: en la base de la pirámide y en el sector productivo local. Según detalló, la recaudación municipal cayó un 20% y las pequeñas y medianas empresas del distrito libran una batalla desigual contra las importaciones. En el plano alimentario, la situación es límite: con más de 600 comedores operativos y un flujo constante de familias pidiendo asistencia directa, el municipio acarrea un atraso de ocho meses en los pagos a proveedores de comida.
Relación con Nación: Trenes, basura y Policía Federal
Fernández calificó el vínculo con la administración de Javier Milei: “No tenemos ningún tipo de vínculo con el Gobierno nacional”. Para ilustrar esta desconexión, relató una anécdota reciente: tras enviar cuadrillas municipales a limpiar zonas ferroviarias (jurisdicción nacional) para evitar focos de basura, la respuesta de Nación fue el envío de la Policía Federal.
“Invierten en fuerzas represivas y no en lo que necesitamos”, cuestionó la intendenta, remarcando que el municipio ha tenido que absorber tareas ajenas para evitar que Moreno “se convierta en un basural”.
Con este posicionamiento, la dirigente del Movimiento Evita busca consolidarse como una voz de peso en la reconstrucción del peronismo, combinando la gestión de un territorio complejo con una proyección política que ya mira más allá de los límites de su distrito.





