La comunidad científica de La Plata vive días de alta intensidad ante un hito sin precedentes para la industria aeroespacial nacional. La NASA confirmó que el satélite argentino Atenea, desarrollado con una fuerte impronta de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), será el primer dispositivo en ser liberado al espacio profundo durante la histórica misión Artemis II.
El lanzamiento, programado para este viernes 6 de febrero desde el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, marca el primer vuelo tripulado del programa lunar estadounidense tras medio siglo. Atenea viajará a bordo del cohete Space Launch System (SLS) junto a la nave Orión y otros tres nanosatélites internacionales provenientes de Alemania, Corea del Sur y Arabia Saudita.
Un rol protagónico en el espacio profundo
La agencia espacial detalló que Atenea tendrá la responsabilidad de iniciar la secuencia de despliegue una vez que se produzca la separación del adaptador de etapa de la nave. Este procedimiento es considerado crítico, ya que de la precisión en la liberación dependen las trayectorias y los márgenes operativos de la misión.
La secuencia de eyección de los CubeSats comenzará cinco horas después del despegue, con intervalos de un minuto entre cada satélite para prevenir colisiones o interferencias en las señales. “Para nosotros es un orgullo que la Universidad Nacional de La Plata forme parte de este hito y que Atenea pueda volar al espacio junto a los cuatro astronautas”, manifestó Marcos Actis, decano de Ingeniería de la UNLP y director del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA).
Ciencia argentina con destino lunar
Atenea es un CubeSat 12U de carácter experimental, diseñado para testear sistemas críticos en condiciones extremas. Entre sus funciones principales se encuentran:
- Medición de radiación: Recolección de datos en órbitas de gran altitud.
- Posicionamiento: Captación de señales GNSS en el entorno lunar.
- Comunicaciones: Validación de sistemas de larga distancia para misiones futuras.
Este desarrollo es fruto de una articulación estratégica entre la CONAE, el IAR, la empresa VENG S.A., y diversas universidades nacionales como la UBA, la UNSAM y la propia UNLP. Una vez en órbita, el equipo de investigadores platenses será el encargado de monitorear el funcionamiento y recibir la información enviada por el satélite desde su órbita lunar.







