El Municipio de Quilmes, que encabeza Eva Mieri, alcanzó un hito estratégico en su política de sustentabilidad al recibir la prefactibilidad técnica por parte del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires para su plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU). Esta validación, enmarcada en la Ley Provincial Nº 13.592, ratifica el modelo implementado por la gestión de la intendenta en uso de licencia, Mayra Mendoza, y habilita la proyección de estas políticas para la próxima década.
La disposición Nº 30/2026 del Ministerio de Ambiente bonaerense confirma que el distrito cumple con los requisitos técnicos para desarrollar un sistema que no solo se ocupa de la recolección, sino que abarca la separación en origen y el reciclaje con inclusión social. Al respecto, el secretario de Ambiente y GIRSU local, Roberto Gaudio, destacó que Quilmes es el único municipio en proponer un esquema integral de este tipo bajo la normativa vigente.
Un sistema que transforma residuos en activos
El modelo quilmeño se sustenta en una red que combina la recolección tradicional con estrategias de economía circular. Entre sus ejes principales aparecen:
- Red de recepción: 15 ecopuntos, convenios con clubes de barrio y acuerdos con 90 supermercados de cercanía para la recepción de materiales.
- Reciclaje inclusivo: Organización de 12 zonas de recolección diferenciada donde cooperativas de cartoneros realizan el recupero puerta a puerta.
- Logística eficiente: Implementación de sistemas de carga trasera y lateral, con la meta de sumar 400 nuevos contenedores entre 2026 y 2027.
Este enfoque ya arroja resultados financieros concretos. Actualmente, la ciudad procesa 170 toneladas mensuales de material reciclable que es reinsertado en el mercado productivo. “El objetivo es convertir lo que antes era solo un gasto en un activo para el municipio”, explicó Gaudio, detallando que solo en diciembre se recaudaron 22 millones de pesos por la venta de estos insumos.
Reducción de costos y metas a largo plazo
Además de los ingresos por ventas, la eficiencia del sistema permitió reducir el costo por tonelada enviada al CEAMSE, bajando de 30.000 a 20.000 pesos gracias a la planta de transferencia del Ecoparque. Gaudio subrayó que el desafío central es “juntar menos basura”, lo que indicaría un éxito en la capacidad de reciclaje estatal.
Finalmente, el funcionario desestimó versiones sobre supuestos conflictos ambientales en el Ecoparque de la Ribera, asegurando que el predio cuenta con controles trimestrales y habilitaciones al día. Con este aval provincial, Quilmes se prepara para presentar su Plan de Gestión definitivo, consolidando una política ambiental que integra el desarrollo técnico con la justicia social.





