El inicio de la semana se tornó nuevamente hostil para la administración municipal de Morón, que encabeza Lucas Ghi que atraviesa una importante crisis interna en los últimos meses: varias dependencias del Gobierno local, incluida la sede central y el Hospital Municipal Ostaciana Bravo de Lavignolle, amanecieron este lunes con cubiertas incendiadas y pintadas en sus accesos y paredes.

Las inscripciones, realizadas con aerosol negro, apuntaron directamente contra la figura del intendente: “Ghi pagá los sueldos” y “atrás con los despidos” fueron algunas de las consignas visibles.

El conflicto escaló luego de que el Municipio liquidara los haberes de noviembre con graves irregularidades, según denunciaron los trabajadores de la comuna.

El detonante: Pagos incompletos y despidos

La queja principal de los trabajadores se centra en tres puntos cruciales:

  1. Pago incompleto de horas extras: El Municipio no canceló en su totalidad las horas extras trabajadas durante los meses de octubre y noviembre. Este incumplimiento fue el detonante de las protestas, que se manifestaron en la Secretaría de Obras y Servicios Públicos (Morón Sur) y en el Hospital Municipal.
  2. Cesantías: Algunos empleados se enteraron de su despido por la vía informal, a partir de la no renovación de sus contratos.
  3. Recorte salarial: Se denunció la quita de categorías a personal, lo que se traduce en una reducción directa del salario de bolsillo.

A esto se sumó la demora en la acreditación de los haberes de noviembre, que si bien estaban pautados para el viernes 30 (último día hábil del mes), recién se vieron reflejados el sábado 31.

La postura del Sindicato y la respuesta oficial

Frente a la protesta de las bases, el Sindicato de Trabajadores Municipales (STM), a través de un comunicado, confirmó las irregularidades en la liquidación de las horas extras e informó que ya se efectuó el reclamo formal ante las autoridades y el Ministerio de Trabajo bonaerense.

Aunque el gremio destacó la aplicación de un incremento salarial del 5,4% (correspondiente a reajustes de septiembre y octubre más un 1% adicional), el incumplimiento con las horas extras generó un fuerte malestar.

Desde el STM, que ahora conduce Gustavo Sánz, esperan que la situación sea un “error administrativo y no una decisión insensible, intempestiva e inconsulta”, advirtiendo que “que la variable de ajuste sean los trabajadores municipales que ya históricamente son los más golpeados es muy grave.”

Mientras los municipales se rebelaban, el oficialismo intentó bajar el tono del conflicto. Fuentes del Ejecutivo señalaron que la dificultad con las liquidaciones se subsanaría durante la jornada de este lunes.

Una fuente dentro del Ejecutivo defendió la gestión ante las pintadas, que fueron rápidamente tapadas: “estos son los precios que hay que pagar cuando se decide transformar profundamente nuestra gestión.” El vocero añadió que el intendente encomendó hacer las modificaciones necesarias para tener un Estado eficiente, y que no se retrocederá en ese camino, enmarcando el conflicto en un plan de gestión que incluyó la presentación de un presupuesto 2026 con “fuertes inversiones en seguridad, salud, obra pública y educación.”

El clima de tensión se agrava en Morón mientras un sector de trabajadores del Hospital Municipal también impulsa un estado de alerta por la falta de insumos y el recorte de prestaciones.