La Justicia de Morón condenó a Carlos Alberto Robledo, un pastor evangélico de Hurlingham, a 15 años de prisión por haber cometido un total de 166 hechos de abuso sexual, incluyendo casos de acceso carnal y corrupción de menores, todos agravados por su condición de ministro de culto religioso.
La pena fue impuesta tras un juicio abreviado acordado con la fiscalía, un mecanismo que generó indignación entre familiares y vecinos de las víctimas, pero que fue clave para evitar la revictimización de las denunciantes.
Engaño y manipulación en el “Ministerio de la Salvación”
Robledo dirigía el “Ministerio de la Salvación”, un templo que funcionaba en el garaje de su casa en Villa Tesei. La investigación, a cargo de la fiscal Marisa Monti, determinó que el lugar era usado para captar a jóvenes y adolescentes que participaban de las actividades religiosas.
El expediente reunió las denuncias de 13 víctimas, entre ellas menores de edad. Los hechos acreditados abarcan 25 casos de abuso sexual simple, abuso gravemente ultrajante, y 141 casos de abuso sexual con acceso carnal.
La manipulación fue una constante. Una de las víctimas, la primera en denunciar a Robledo, explicó el vínculo de poder que le impedía reconocer el abuso: “Yo no lo veía como mi abusador, lo veía como mi pastor, mi referente. Cuando empecé a hablarlo con otras personas me di cuenta de que había sido abusada. Me costó aceptarlo”. Además, el religioso las intimidaba: “me decía que si me alejaba de la iglesia en realidad le estaba dando la espalda al Señor”.
Durante el proceso, Robledo intentó desligarse, declarando tener testigos y sosteniendo que el lugar funcionaba como un comedor comunitario, pero el Tribunal Oral Criminal N° 3 consideró esas versiones “inverosímiles”.
Pruebas contundentes y el peso del juicio abreviado
La fiscal Monti presentó pruebas decisivas, incluyendo:
- Chats de WhatsApp con contenido sexual e insinuaciones indebidas entre Robledo y las denunciantes (todas mujeres jóvenes), con mensajes como: “Vas a explotar de hermosa”.
- Testimonios que describieron situaciones reiteradas de manipulación y sometimiento.
Frente al peso de las pruebas, Robledo aceptó el juicio abreviado, lo que implicó el reconocimiento de su culpabilidad por la totalidad de los delitos imputados y evitó el debate oral.
La condena de 15 años de prisión es el máximo posible dentro del marco legal de este tipo de acuerdo.
La decisión de las víctimas: Evitar la exposición
La mujer que dio el paso inicial para denunciar al pastor —y que se unió a la congregación a los 16 años— explicó por qué aceptó la pena de 15 años, a pesar de que inicialmente pensó que “15 años es nada”.
En una entrevista, relató que el motivo principal fue “evitar el juicio para no ser revictimizada”. “Lo hablé con mi familia y me dijeron que aceptara para cerrar esta etapa. Preferí evitar esa instancia, que era de volver a estar expuesta. Una víctima de abuso, el temor que siempre tiene es que no le crean o que pongan en duda lo que dice”, reflexionó la joven, hoy de 23 años.
La denunciante, que cursó estudios universitarios y busca rehacer su vida, concluyó que la carga emocional del debate oral era inasumible, tanto para ella como para el resto de las víctimas: “Yo tal vez me hubiera bancado el juicio oral para que le den lo que le corresponde, pero la carga emocional que tiene todo eso es preferible evitarlo y no sé si el resto de las chicas podía estarlo”.
El fallo judicial ordenó además que se le tome una muestra de ADN a Robledo para su incorporación al Banco de Datos Genéticos.




