La Escuela Secundaria N° 88 de Banfield vivió una jornada histórica y profundamente emotiva al imponer su nuevo nombre: “Malvinas 1982”. El cambio no fue producto de una directiva burocrática, sino de un consenso genuino y una elección surgida de la propia comunidad, marcando un hito en la identidad de la institución y del barrio.

El acto reunió a estudiantes, docentes, familias y, lo más significativo, a los veteranos de Lomas de Zamora, quienes compartieron sus testimonios en un ambiente de respeto y profunda reflexión que unió a distintas generaciones bajo la bandera de la memoria colectiva.

Un nombre forjado en la soberanía

La decisión de nombrar a la escuela en honor a los combatientes de 1982 provino directamente de los alumnos. Este gesto, más allá de la formalidad, subraya el compromiso de la juventud con la historia reciente del país y con la búsqueda de sanar las heridas nacionales sin caer en el olvido.

El intendente Federico Otermín participó del evento y destacó el simbolismo del nuevo nombre. Su intervención se centró en el valor íntimo y fundacional de la identidad. “El nombre es lo más íntimo que tenemos, el punto de partida desde donde construimos nuestra identidad”, expresó el intendente, contextualizando el homenaje.

Otermín fue más allá y recordó el rol esencial que tiene la educación pública como defensora de la soberanía, entendida esta como un ejercicio cotidiano: “Que esta identidad que asumieron les dé fuerza para cuidar el lugar en el que viven y transformarlo con soberanía y con amor”. En su mensaje, el intendente resaltó que la causa Malvinas debe ser una brújula ética para el presente, y no solo un recuerdo congelado en el pasado.

Memoria, historia y ciudadanía

La ceremonia se convirtió en una verdadera “clase viva” sobre historia y ciudadanía. Los veteranos brindaron sus experiencias, generando un clima de emoción genuina que se sintió en el silencio respetuoso de los presentes.

La elección de “Malvinas 1982” representa un profundo reconocimiento al valor, la entrega y el sacrificio de quienes defendieron la soberanía nacional. Al mismo tiempo, reafirma la función de la escuela pública como el espacio fundamental donde la identidad se construye a través de vínculos, historias compartidas y la defensa de los valores colectivos.