La celebración del Sábado Santo en el partido de La Matanza estuvo a punto de convertirse en una tragedia irreparable. Mientras cientos de niños y jóvenes participaban de los festejos de Pascuas en el predio de las “3T” (Tierra, Techo y Trabajo), ubicado sobre la avenida Crovara, una violenta balacera narco se desató frente a la parroquia, dejando como saldo a una niña de 13 años con un impacto de bala en el cráneo. Se salvó de milagro.

Ante la gravedad de lo ocurrido, el padre Nicolás “Tano” Angelotti, referente de las barriadas populares de la zona, difundió una cruda carta abierta junto a las comunidades de base. En el texto, el sacerdote relata que Emilia, la niña herida que afortunadamente sobrevivió, es una de las tantas menores que se cría en los hogares parroquiales debido a que “la droga le rompió la vida a su papá y a su mamá”.

Una denuncia contra la ausencia del Estado

En su misiva, el Padre Tano utiliza describió la realidad de los barrios Puerta de Hierro y Villegas. “El narcotráfico está despenalizado de hecho en nuestras barriadas”, afirmó, cuestionando cómo es posible que las mafias operen y distribuyan armas entre menores a metros de los puestos de la Policía y Gendarmería.

Angelotti sostiene que existe una decisión política del gobierno nacional de abandonar estos territorios: “Las villas y barrios populares o se integran o se entregan. El Estado nacional ha elegido entregarlos al narcotráfico en vez de trabajar por la integración socio urbana”.

El párroco advirtió que cuando el Estado se retira, el crimen organizado no solo vende sustancias ilícitas, sino que pasa a organizar la vida comunitaria a través del terror, llevándose la vida de los más indefensos.

“Vivir con dignidad, no por milagro”

La carta detalla el horror de lo cotidiano: nenas explotadas sexualmente sobre Crovara para comprar paco, trabajadores asesinados por un celular y centros de jubilados “llenos de agujeros por impactos de bala”. El sacerdote describe un paisaje de violencia estructural donde las familias trabajadoras ven morir a sus hijos “poco a poco por la droga”.

Si bien el Padre Tano agradece a Dios y a los médicos porque Emilia está viva, aclara que la comunidad no puede conformarse con la suerte: “Nosotros no queremos vivir por milagro, queremos vivir por dignidad”. En un pasaje cargado de ironía y dolor, reflexiona sobre qué habría pasado si la bala terminaba con la vida de la niña, vaticinando que se vería una “indignación elegante” en los medios nacionales que duraría apenas unos días.

Un llamado a la política

Finalmente, Angelotti y las Comunidades “Las Tres T” reclaman que los procesos de urbanización y el trabajo de organismos como el OPISU no queden aislados. Definen a la política como “la forma más alta de la caridad” y exigen un compromiso real para que el barrio se organice y la vida se abra paso. “Acompañamos con toda el alma a Emilia, pero también sentimos la responsabilidad de levantar la voz porque no queremos sobrevivir”, concluye el documento.