El peronismo se movilizó este sábado al Parque Lezama y dió una contundente demostración de fuerza política en el marco del acto convocado para conmemorar ell Día de la Bandera. El masivo “banderazo” convocado en defensa de Cristina Fernández de Kirchner, al cumplirse un año de su detención domiciliaria. El encargado de cerrar la jornada como único orador fue el diputado nacional y referente del peronismo de la provincia de Buenos Aires, Máximo Kirchner, que realizó un discurso que combinó un fuerte componente emotivo, severas advertencias hacia la interna partidaria y una profunda impugnación al dogma económico del Gobierno nacional.
Bajo la atenta mirada de una nutrida presencia de dirigentes de peso, entre los que se encontraban Mayra Mendoza, Guillermo Moreno, Eduardo “Wado” de Pedro, Jorge Taiana, Federico Otermín, Gustavo Menendez, Jorge Capitanich, Teresa García, Sergio Berni, y Facudo Tignanelli, entre otros, Kirchner recogió el reclamo de las bases presentes y planteó una fuerte definición electoral de cara al futuro inmediato del campo nacional y popular de cara al 2027: “Queremos tenerla a Cristina de candidata y no a candidatos por default”, exclamó, desatando la ovación de la multitud.
Al finalizar las palabras del legislador, la marea humana se desconcentró de las gradas del parque para dar inicio a una masiva movilización hacia las inmediaciones de San José 1111, con el propósito explícito de acercar su saludo, calor y respaldo a la exmandataria.
El debate presupuestario: equilibrio de las cuentas frente a la realidad social
Uno de los tramos del discurso del diputado estuvo dedicado a refutar el concepto de “equilibrio fiscal” que difunde de manera diaria la administración libertaria. Kirchner apeló a la memoria histórica para recordar que la responsabilidad en las cuentas públicas no es un patrimonio exclusivo del actual oficialismo, rescatando las experiencias de los gobiernos kirchneristas: “En estos días muchas veces he escuchado hablar de equilibrio fiscal. Quiero recordarles a propios, propias, extraños y extrañas que no hay periodo de años consecutivos más grande en la historia argentina de equilibrio fiscal de los gobiernos de Néstor y Cristina”.
Sin embargo, el dirigente marcó una grieta insalvable respecto al modelo actual al señalar que aquel superávit “no excluia a la gente”. En ese sentido, interpeló de forma directa la realidad del mundo del trabajo y los servicios públicos: “¿De qué te sirve el equilibrio fiscal en Argentina si los hospitales se te caen pedazos?¿De qué te sirve el equilibrio fiscal en Argentina si las rutas que transitan trabajadores y familias son cada día más peligrosas?”. Para Kirchner, la solución está en un cambio de paradigma: “En Argentina lo que tiene que volver a haber es justicia fiscal para que haya equilibrio social. Los que mas tienen, más ponen si no será imposible construir una Patria que brinde oportunidades”.
Bajo esa línea de análisis sobre la distribución de la riqueza, definió el objetivo de un futuro programa de gobierno: “Una Argentina con equilibrio social va a hacer una en la que muchos no dejen de ganar tanto pero donde muchos dejen de perder”.
La advertencia a la interna: los dirigentes que tienen miedo
Kirchner no esquivó los debates internos que atraviesan al Partido Justicialista (PJ). Recordó que, antes de verse afectada por el accionar judicial, Cristina Fernández había manifestado en las puertas del partido que su finalidad principal era “conducir los destinos del peronismo porque el peronismo se habia torcido y había que ponerlo de nuevo en el camino correcto”, dado que es la única vía para retomar una senda de crecimiento con inclusión.
Con dureza, el líder de La Cámpora apuntó contra la tibieza de ciertos sectores dirigenciales: “El problema, muchas veces, es que hay dirigentes que solo ven al peronismo como un vehículo de acceso y no como un camino y una doctrina que defiende al pueblo y lo pone de pie”.
El legislador nacional denunció que en épocas de elecciones abunda la retórica sobre la necesidad de generar empleo, proteger a las pymes y defender los recursos naturales que “este Presidente enajena todos los días”, pero que a esos dirigentes les falta valentía para explicar de dónde saldrán los fondos públicos para financiar la transformación. Kirchner condicionó cualquier mejora en la calidad de vida de las mayorías a una medida económica ineludible:
“No hay manera de que la mayoría de los argentinos y argentinas vivan mejor si la deuda externa argentina no es reestructurada, no hay manera de hacer frente a los vencimientos externos y al mismo tiempo prometerle a la gente que tendrá mejor vivienda y educación, acceso a la tierra y a la vivienda”.
En este punto, contrastó la parálisis de la obra pública actual con el endeudamiento de 2018 provocado por el gobierno Mauricio Macri: “En un 20 de junio ignominioso para la Patria, el mayor símbolo de impunidad que hay en la Argentina, el ex presidente Macri, tomaba una deuda de 50 mil millones de dólares con el FMI”, unos fondos que, remarcó, “ningún argentino o argentino vio en cloacas en sus barrios, en más agua potable en sus barrios, en créditos para las pymes, en escuelas, en universidades”, mientras que lo que catalogó como una “mafia instalada en el sistema judicial” prefiere mirar hacia otro lado.
El legado soberano y un llamado a la movilización solidaria
Frente a lo que denominó intentos mediáticos por distorsionar la historia, Kirchner defendió el carácter frentista de su espacio y recordó el renunciamiento de Cristina en 2019: “Nadie más que nosotras y nosotros quiere la unidad del campo nacional y popular”, aseguró, añadiendo que ella cedió el primer lugar de la fórmula presidencial cuando “había algunos que ponían cara rara” solo para posibilitar la unidad del peronismo.
El orador repasó las grandes medidas de soberanía económica que signaron las presidencias kirchneristas y que explican el ensañamiento del poder económico concentrado: “La compañera Cristina nunca va a dar la manito, nunca va a mover el rabo con docilidad ni va a hacer le muertito ante el poder economico”. Subrayó que ella asumió con dignidad las consecuencias judiciales el día que decidió recuperar para el patrimonio público las AFJP, Aerolíneas Argentinas, YPF, el yacimiento Vaca Muerta y cuando se plantó firmemente frente a la extorsión de los Fondos Buitres. “Ese día Cristina sabía cuál era su destino y aún así no la pudieron doblegar”, enfatizó.
Hacia el final, el diputado nacional convocó a la clase trabajadora y a las comunidades agredidas por el ajuste a dar un “salto de calidad” organizativo, unificando las luchas sectoriales en una gran síntesis solidaria. Mencionó como ejemplo la masiva marcha nacional en defensa de la universidad pública, aclarando que el pueblo exige un sistema de educación superior pero también demanda “mejor calidad y mejor estructura edilicia”.
Antes de concluir, rompió con su habitual reserva para compartir una mirada de índole íntima: “No era la típica madre que te preparaba la torta de cumpleaños, no era la típica madre que te esperaba afuera de la escuela, pero a mis 50 años sí les puedo decir algo, fue una mujer que me abrió la cabeza y me llenó de dignidad aún cuando tocó despedir a Néstor, y se hizo cargo de todo sin beneficio de inventario, y se puso al frente de su pueblo para sacarlo adelante”.
“Los empresarios tienen AEA, los empresarios tienen UIA, tienen la SRA. La Casa Rosada debe ser del pueblo y de la gente”, cerró Kirchner ante una multitud que, de manera inmediata, inició su caravana hacia las puertas de San José 1111 para hacerle llegar su apoyo explícito a la expresidenta.















