La parálisis de la industria manufacturera se cobró una nueva víctima de peso en el entramado productivo bonarense. La histórica empresa textil Will Der S.A., proveedora de indumentaria deportiva para marcas internacionales de primera línea como Adidas, Puma, Lacoste, Fila, Salomon, New Balance y Macron, decretó el cese definitivo de sus operaciones en sus plantas de General Pacheco (Tigre) y Las Flores. La medida deja a más de 120 trabajadores en la calle en medio de un clima de extrema tensión, informalidad en las notificaciones y un incierto panorama para el cobro de indemnizaciones.
“Piensen la próxima vez que voten”: el descargo de los dueños de Will Der
El desenlace quedó expuesto en audios donde los directivos comunicaron la quiebra al personal. Armando Anasal, socio de la compañía, expresó entre lágrimas el colapso del proyecto industrial: “Son 50 años tirados a la basura porque no pude llegar a nada. Créanme que la política nos hundió (…) Con otros gobiernos todos sufrimos, pero teníamos plata en el bolsillo”.
En esa línea, el empresario textil insistió en la responsabilidad del derrumbe de la actividad que tienen las políticas del gobierno de Javier Milei. Anasal apuntó contra el modelo libertario e hizó un desesperado pedido a los trabajadores de la fábrica: “Piensen ustedes, los que pudieron votar a este gobierno, piensen a dónde los llevó. Con otros gobiernos todos sufrimos, pero teníamos plata en el bolsillo. Solo les pido que piensen la próxima vez que voten”
Por su parte, el presidente de la firma y exentrenador de Los Pumas, Santiago “Tati” Phelan, confirmó que buscaron alternativas en otros rubros como la minería pero sin éxito, al tiempo que transparentó la fragilidad financiera al advertir a los empleados sobre los pagos pendientes: “No les voy a prometer nada, se va a pagar lo que se puede pagar, puede ser todo o puede ser nada”.
Bloqueo de portones e incertidumbre laboral
El conflicto recrudeció en las dependencias de General Pacheco, donde el personal se presentó a trabajar y se topó con los accesos bloqueados por agentes de seguridad privada. A la falta de envío de telegramas formales de despido y la omisión de notificaciones a las entidades gremiales, se sumó la comunicación vía WhatsApp por parte de la representación legal de la empresa, que adujo un estado de “suspensión” para intentar entablar negociaciones individuales. Operarias con años de antigüedad denunciaron además haberes impagos y deudas en el concepto de vacaciones no gozadas, por lo que el personal se mantiene en estado de asamblea a la espera de la intervención del Ministerio de Trabajo bonaerense.
En tanto, en el interior provincial, la clausura de la planta situada en el Sector Industrial Planificado de Las Flores significó la pérdida total de puestos de trabajo de un establecimiento emblemático para la economía local. Autoridades municipales confirmaron que la decisión del directorio es irreversible.
Una radiografía del derrumbe textil
El estado financiero de Will Der S.A. en los registros del Banco Central de la República Argentina (BCRA) refleja el ahogo operacional: la compañía acumula 11 cheques rechazados sin fondos por un monto total de $24.692.653, con un 0% de regularización.
Desde la Fundación Pro Tejer advierten que el caso no constituye un hecho aislado, sino la consecuencia directa del combo entre apertura importadora, atraso cambiario y altas tasas de interés. La entidad calcula que la crisis actual afecta a unas 400 empresas y pone en riesgo a más de 20.000 trabajadores en todo el país.
Según los últimos relevamientos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la actividad atraviesa un deterioro estructural:
- Caída de producción: La actividad textil registró un desplome del 25,6% interanual en mayo y un acumulado negativo del 26,5% en el primer quinquenio del año.
- Capacidad instalada: Las fábricas operan a tan solo un 42,2% de su capacidad productiva, situándose 16 puntos por debajo de la media industrial general.
- Destrucción de empleo: Desde diciembre de 2023, la actividad perdió 383 establecimientos y más de 25.600 puestos de trabajo formales, promediando una sangría de 1.200 despidos al mes.





